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Elogio de la Lengua Portuguesa

Year: 2001
Type: article
Abstract: colega inolvidable, amigo ejemplar.Dante coloca el rey Denis entre los monarcas avaros (Commedia, Par.XIX, 139-141).Cuarenta y seis años gobernó Denis en Portugal, y entre avaros lo sitúa el Alighieri.Sin embargo, la historia y los portugueses reclaman a Denis como a uno de los gobernantes más ilustres.No en balde Alfonso III había querido para este hijo una segura educación artística.Por eso la historia literaria postula a don Denis compartiendo gloria y renombre con Alfonso I de Castilla, su abuelo al fin y al cabo.Con él se vincula el empeño de que la lengua vulgar reemplace a la latina.Su nombre se halla inscripto en las actas fundacionales de la universidad en 1290, y la tradición repite ese nombre cuando preguntamos por el promotor de la primera versión portuguesa de la Geografía del moro Rasis.Tales hechos resultan realmente significativos, y en virtud de ellos tiene don Denis garantizado sitial en la gratitud y el recuerdo de los portugueses.Entre los poetas profanos, nadie de obra más numerosa: 138 cantigas.Avaramente se conservaron negadas al goce de varias generaciones, y todavía ignoramos si el Livro das trovas del rei don Denis que el rey Duarte tenía en su biblioteca era el mismo que, a fines del siglo XIII, fue descubierto en la biblioteca vaticana.Lo repito: nada menos que 138 cantigas: en ese centón hallaron acogida cantos de amor, cantos de amigo y de escarnio: Ai, flores, ai flores do verde pino!Se saberles novas do meü amigo?Ai Deus, e ué?Las flores le dirán a la enamorada que el ausente está gozando de buena salud, y muy pronto ha de recibir ella noticias de que él está al llegar.Pero, aunque el día señalado se ofrece por entero, el amado no viene: Non chegou, madr', o meu amigo, e oj' est' o prazo saído.Ai, madre, moiro d'amor!Pero, como todo en la vida, la verdad se apresura y no se hace esperar.Y la verdad no deja de ser amarga: Ai, fals' amigu' e sen lealdade!Ora vej'eu a gran falsidade, con que mi vós a' gram temp' andastes Una luz mortecina, sin embargo, se refugia allí en lo hondo de este corazón adolescente y lo ilumina como esperanzada alucinación.Quizá no convenga dar crédito a celos ni a sospechas.Tal vez quienes afirman conocer la verdad no estén en lo cierto.¿Por qué no admitir que el amado ausente la quiere (y la sueña) todavía?¿Por qué no imaginar que está tratando de buscar la reconciliación?Y ocurre que las cosas hacen pensar que tal vez sea ésa la verdad, que todo parece ser verdad: Meu amigo vem oj' aquí e diz que quer migo falar, e sab' el que mi faz pesar, madre ... Ah, pero la vida tiene sus encrucijadas y sorpresas, y muchas veces le tocan al amor ocasiones fallidas.Y es que este amado es perjuro.Es perjuro, y miente.La esperanza se ha trocado ahora en un triste juguete roto, y lo vemos reflejado en este diálogo con toda intensidad: -De que morredes, filha, a do corpo veliido?-Madre, moiro d'amores que mi deu meu amigo Alva e vai liero Cisneros • Elogio de la lengua portuguesa 103 -De que morredes, filha, a do corpo louc;:ano?-Madre, moiro d'amores que mi deu meu amado.Alva e vai lierolClaro es que este rey no nos brinda realidad alguna desconocida sino que describe, a su modo, cómo era esta inquieta alma femenina del noroeste y este de la península.Un momento de la psicología femenina reflejado en la lengua, casi una biografía sentimental de tanta doncella portuguesa de mediados del siglo XIII.Y ya estamos en el umbral de este trabajo, en que mi evocación quiere juntar los nombres del ilustre romanista de München, el profesor Hans Rheinfelder y el de Alberto Escobar, recién doctorado en Alemania, que había sido mi alumno en San Marcos y que terminaría siendo, con los años, el gran maestro que fue para muchos de nosotros.Almorzábamos en la primavera de 1957, en el Chalet Suizo, situado en La Colmena, y nuestra conversación de pronto se centró en torno de algunas ideas de Carolina Michaelis de Vasconcelos y Teophilo Braga.A esa conversación, enriquecida por la sabiduría y el buen español del profesor Rheinfelder, y en homenaje a la permanente presencia de Alberto Escobar, van dedicados estos apuntes.La charla se inició pregunta tras pregunta.¿Por qué persistía esa versión de que la lengua portuguesa estaba mandada hacer para el sentimiento y el amor?Que no era fruto de la sinrazón lo confirmaba el hecho de que se viniera repitiendo de siglo en siglo. La lengua nos inquietaLa inquietud por las lenguas es antiguo privilegio del hombre.Acostumbrados a que la lengua cumplía su oficio de 'decir', nos perturba tropezar en una secuencia sonora cuyo secreto se nos impone y nos desconcierta porque, siendo como es, evidentemente, lengua, nos deja en tinieblas, privados de significado.Y sin embargo, esa sensación que con tanta certeza nos asiste frente a un texto germánico o eslavo, para no hablar de lenguas africanas, se nos desvanece
Source: Lexis
Language: Spanish
Subfield: Classics
Open Access status: diamond
OpenAlex ID: W142220334
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