Year: 2016
Type: article
Abstract: a la crítica 1 i1 ÍI de David Strauss, elabora Nietzsche el concepto del "filisteo cultural" (Bildungsphilister): peculiar engendro en que se aúnan las antípodas de la cultura y la contra-cultura, y que forma la clase que domina en la escena alemana contemporá nea, poseída por el convencimiento de haber recibido su sanción definitiva con la reciente victoria en la guerra con Francia.Pero ganar una guerra es un gran peligro, apunta Nietzsche, sobre todo si en esa victoria no es la cultura alemana la que se ha afirmado, sino solo las aptitudes bélicas de la raza.Y precisamente aquélla es la que ahora ha caído en las manos de aquellos "filisteos", los cuales carecen del vigor ori ginal que, precisamente, requiere la configuración de una cultura."La cultura -sostiene Nietzsche-es ante todo la unidad del estilo artístico en todas las expresio nes vitales de un pueblo.Mucho saber y haber aprendido no es, empero, ni un medio necesario de la cultura, ni un signo de la misma, y, en caso de apremio, se lleva de lo mejor con el opuesto de la cultura, la barbarie, es decir: la falta de estilo o la mezco lanza caóti�a de todos los estilos" (WW, I, 140) 2 • Y justamente de esta unidad de estilo carece radicalmente el filisteísmo cultural.A cambio de ello, sus fautores han momificado a los genuinos "buscadores" de esa unidad, que sintieron en sí la pujanza de la creación, convirtiéndolos en "clásicos", y rindiéndoles, así, el más indeseable de los honores.En ese contexto se refiere Nietzsche al recuerdo con que estos filisteos homenajean a "un verdadero y genuino no filisteo, todavía más, a uno que en el sentido más estricto de la palabra, cayó a manos de los filisteos: el recuerdo del es pléndido Holderlin ( des herrlichen Holderlin), y el conocido esteta tenía por eso de recho a hablar en estas circunstancias de las almas trágicas que caen a causa de la «realidad», entendida la palabra realidad en aquel sentido mencionado como razón Este trabajo forma parte del proyecto Fondecyt 1990687 "Muerte del arte y destino del poema en la modernidad.Holderlin, Hegel, Poe, Baudelaire".Todas las traducciones son núas. Revista de FilosofíaPablo Oyarzún R.de filisteo.Pero la «realidad» ha devenido otra: cabe plantear la pregunta de si Holderlin se sintiese bien en la gran época actual", caracterizada por la notable síntesis entre filisteísmo y cultura, de la cual da testimonio una cita de Vischer (el "conocido esteta" de la alusión) que inmediatamente se intercala en el texto."El pobre Holderlin ( der arme Holderlin) -sigue diciendo Nietzsche-lamentablemente no podía discernir tan fino.Si ciertamente se piensa, a propósito de la palabra barbarie, en lo opuesto a civilización e incluso, quizás, en piratería y canibalismo, aquella distinción se hace con derecho; pero notoriamente quiere decimos el esteta que se puede ser filisteo y, no obstante, hombre de la cultura: en ello radica el humor que le faltaba al pobre Holderlin, a causa de cuya falta cayó" (WW, I, 148) 3 • La expresión "el pobre Holderlin" -que acentúa todavía más la solitaria es plendidez del poeta-retoma en una carta que Nietzsche envía a Wagner desde Basilea, el 24 de mayo de 1875 (dos años después de la redacción de la primera de las Intem pestivas), como colofón de una cita del Gesang des Deutschen -"Canto del alemán": primeras tres y dos últimas estrofas-, a cuyos patrióticos presagios atribuye el nervio esencial de la profecía: "Todo esto lo dice el pobre Holderlin, al que no le fue tan bien como a mí y que solo tuvo el presentimiento de lo que nosotros acreditaremos y veremos" (WW, III, 1106 s.).La carta, ciertamente, pertenece a aquella época en que Nietzsche multiplica las señas de su devoción por el "amado maestro" Wagner (solo comparables en ímpetu con la vehemencia de las ulteriores diatribas), en la medida en que ve en él al poderoso adalid de la regeneración cultural alemana, y cree poder festejar en su compañía la inminencia de esa extraordinaria palingenesia, que "el pobre Holderlin" solo habría podido barruntar oscuramente.Esa compañía ideal, a la que también queda incorporado el desdichado poeta a título de arúspice, ha de ser la avanzada decisiva en la lucha por la cultura nacional, que Nietzsche libra en las In tempestivas."El pobre Holderlin": leída más allá de ese momento efusivo, la expresión vuelve como bumerán sobre el propio Nietzsche, enlazando los destinos de ambos, el de Holderlin y el suyo, en el final hundimiento de la locura.El arco de esa vuelta perfila la trayectoria hiperbólica de ambas vidas; y sugiere el carácter, la cualidad que las vincula tan estrechamente.En la carta citada, Nietzsche encomia a Wagner di ciéndole: "Cuando pienso •en su vida, he tenido siempre el sentimiento de un trans curso dramático de la misma: como si fuese usted tan cabalmente dramaturgo, que usted mismo solo pudiese vivir de esta forma, y morir únicamente al final del quinto acto" (ibíd.).Si se piensa en "el pobre Holderlin" y en "el pobre Nietzsche", decir que estos dos destinos hermanados son trágicos es algo más que un giro retórico, como 138 Aunque las menciones de Hiilderlin en la obra de Nietzsche son harto escasas, la relación entre ambos es sustantiva.La ferviente admiración que éste le tributaba data, además, de su adolescen cia, como puede leerse en una carta del 19 de octubre de 1861, en defensa de su "poeta favorito" ante las críticas de un estudiante amigo (WW, III, 95-98).
Source: Revista de filosofía
Author: Pablo Oyarzún
Institution: University of Chile
Language: Spanish
Subfield: Philosophy
Field: Arts and Humanities
Domain: Social Sciences
Open Access status: diamond
OpenAlex ID: W1500745369
