Year: 2007
Type: article
Abstract: El renacer del interés por los orígenes evolutivos del lenguaje al que asistimos desde hace poco más de una década ha consistido en no pocos casos en la rehabilitación de ideas ya planteadas en los siglos XVIII y XIX pero olvidadas en el XX por el tabú más o menos explícitamente declarado que marcó la decadencia de la cuestión durante el pasado siglo.Ya reseñamos en las páginas de esta misma revista [XXIII/1-3; pp.237-240] el muy influyente libro de Michael Corballis sobre los orígenes gestuales del lenguaje [From Hand to Mouth.The Origins of Language (2002)], actualización y desarrollo de las ideas al respecto de Étienne Bonnot de Condillac (como el propio autor declara) y de Jean-Jacques Rousseau (que el psicólogo neo-zelandés parece sin embargo desconocer).El libro del que nos ocupamos ahora, llamado tal vez a ejercer no menos influencia que el de Corballis, desarrolla y actualiza con desigual acierto un tema ya planteado y defendido nada menos que por Charles Darwin, el de los orígenes musicales del lenguaje humano.Darwin defendió, en efecto, en El origen del hombre y la selección con relación al sexo (1871) y en La expresión de las emociones en los animales y en el hombre (1872) que cabe conceder una mayor antigüedad a la música que al lenguaje, en atención a la mayor extensión de la primera dentro del reino animal, y que, atendiendo ahora a los numerosos e inequívocos rasgos musicales del segundo, resulta razonable suponer que el lenguaje es un descendiente modificado de la música evolucionado durante la historia natural del linaje humano.Supuso Darwin, además, que la fuerza creativa que habría estado en la base de este proceso evolutivo habría sido el mecanismo de selección sexual (esto es, el mayor éxito reproductivo de los más atractivos a los potenciales compañeros sexuales).El destacado psicólogo evolucionista británico Steven Mithen, conocido por su brillante The Prehistory of Mind (1996), suscribe en su libro todas y cada una de estas ideas y trata de darles crédito desde un punto de vista paleoantropológico.Como ya avancé, Mithen sólo sale parcialmente airoso del difícil empeño.Desde la muy personal perspectiva de este reseñista, el aspecto del trabajo de Mithen que más convincente resulta es el que tiene que ver con su bien fundada opinión sobre la inexistencia de capacidades propiamente lingüísticas tanto en los ancestros de los humanos modernos dentro del linaje homínido (H.habilis, H. ergaster, H. heidelbergensis…) como en los humanos paralelamente evolucionados a partir de un mismo antepasado común (supuestamente el H. heidelbergensis), esto es, el Homo neandertalensis.A todos ellos les atribuye, no obstante, formas de expresión y comunicación basadas en emisiones de tipo holístico, capaces de influir sobre los estados de ánimo ajenos, mezcla de vocalizaciones y gestos, dotadas de rasgos en parte concordantes con los de la música y la danza y (aunque con exclusión del H. habilis) apta para la imitación de algunos aspectos del mundo natural circundante.Mithen estima que esta modalidad de
Author: Guillermo José Lorenzo González
Language: English
Subfield: Cultural Studies
Field: Social Sciences
Domain: Social Sciences
Open Access status: green
OpenAlex ID: W175775469
