Year: 2002
Type: editorial
Abstract: El dengue y su forma más grave, el dengue hemorrágico (DH), constituyen un problema creciente en el continente americano.La incidencia de ambas formas de la enfermedad está aumentando en casi todos los países y están surgiendo epidemias en todas las zonas del hemisferio donde se encuentra su vector, Aedes aegypti (1).Cada año se van encontrando en más países los cuatro serotipos responsables de la enfermedad (2).La primera gran epidemia de DH en este hemisferio ocurrió en Cuba en 1981, notificándose 344 203 casos de dengue, 10 312 de DH y 158 muertes (3, 4).El responsable de esta epidemia fue el virus del dengue, serotipo 2 (DEN2).Después de este gran brote, con el objetivo de eliminar la enfermedad y su vector de la isla, el gobierno cubano, con apoyo a todo nivel (incluyendo acciones directas del presidente y de otros sectores, además), puso en marcha un programa de control masivo que incluyó un sistema de vigilancia y una red de laboratorios de diagnóstico bien establecidos.Este programa, de naturaleza vertical y, desafortunadamente, irrepetible en la mayoría de los países, se ha convertido en un modelo que ha dado muy buenos resultados.Durante muchos años se mantuvo la enfermedad a raya con estos esfuerzos y casi se eliminó el vector de la isla.La mayoría del país se declaró libre del mosquito, con la excepción de la capital, La Habana (población de 2,25 millones), y las ciudades de Santiago de Cuba y Guantánamo.A lo largo de los años se han detectado (y eliminado rápidamente) focos de Ae. aegypti en la carretera que une estas ciudades.La principal dificultad para conseguir eliminar el vector de La Habana es el tamaño y la heterogeneidad de la población y de la propia ciudad, mientras que en Santiago y en Guantánamo es la falta de un suministro constante de agua potable, que hace que la población tenga que almacenar agua en grandes depósitos que sirven como criaderos del vector.Esta falta de agua es más un problema climático (falta de lluvia) que de infraestructura.Estos factores se ven complicados por la constante introducción de los varios serotipos del virus, traídos por personas infectadas que entran en Cuba después de haber viajado por la Región.Tras la epidemia de 1981, Cuba ha detectado algunos casos importados cada año, pero durante muchos años no notificó ningún caso de transmisión autóctona del dengue.Después, en enero de 1997 Santiago de Cuba fue afectada por una epidemia en la que se notificaron 17 114 casos clínicos de dengue, de los cuales 205 fueron de DH y 12 fallecieron (5, 6).La epidemia duró de enero a noviembre de ese año, cuando se detectó el último caso.En 1998 y 1999 no se detectaron casos autóctonos en el país, pero en el año 2000 hubo en La Habana un breve episodio en el que se detectaron 138 casos de dengue (7).Esta epidemia fue de corta duración porque se detectó muy rápidamente y de inmediato se pusieron en práctica actividades masivas de control del vector.Alrededor de estos casos se puso en marcha una encuesta serológica de grandes proporciones que permitió detectar algunas infecciones asintomáticas adicionales.La excelencia del programa cubano de prevención y control se refleja en la baja incidencia de la enfermedad, así como en la rapidez con la que se resolvió la epidemia.La incesante presión que sobre Cuba y otras naciones insulares caribeñas ejerce la circulación del virus en toda la Región de las Américas se manifestó nuevamente en 2001
Author: Jorge Arias
Language: Spanish
Field: Medicine
Domain: Health Sciences
Open Access status: diamond
OpenAlex ID: W1987259276
