Year: 2010
Type: article
Abstract: El terremoto y posterior maremoto del 27 de febrero de 2010 en Chile impactó a seis regiones del centro del país, un área donde habita el 80% de la población nacional.No obstante, la rigurosidad de las normativas chilenas de la construcción redujo considerablemente el número de víctimas fatales, por primera vez en Chile se afecta una gran cantidad de población urbana y un número significativo de ciudades.Este hecho, ha transformado este evento en una catástrofe urbana, que tendrá efectos de largo plazo en la habitabilidad y desarrollo del sistema de centros poblados del centro de Chile.De ahí la importancia del modelo de reconstrucción que el Estado chileno implemente, pues este proceso dejará una huella tan o más profunda que el propio terremoto, afectando los niveles de equidad urbana resultante, los procesos de sostenibilidad institucional, social y económica de muchas ciudades y comunidades.Según estimaciones de diversos organismos públicos, los daños generados superan las 370.000 viviendas dañadas 1 , 47% de las cuales tienen daños mayores o han sido destruidas, lo que se traduciría en más de 250.000 damnificados.A esto se debe agregar la casi total destrucción de los inmuebles con características de patrimonio cultural o urbano, muchos de ellos construidos con técnicas tradicionales en barro, lo que en algunos centros urbanos, como en la ciudad de Talca, ha significado la destrucción de 28% de las propiedades 2 .
Source: EURE (Santiago)
Institutions: Harvard University, Pontificia Universidad Católica de Chile
Language: Spanish
Subfield: Transportation
Field: Social Sciences
Domain: Social Sciences
Open Access status: diamond
OpenAlex ID: W2014657844
