Year: 2012
Type: article
Abstract: En otro lugar 1 , al referirme al problema suscitado por los símbolos religiosos en varios países de Europa al comenzar el siglo XXI (velo que tapa medio rostro femenino, «burka» que lo logra ocultar completamente, visibilidad de mezquitas en 2009 en Suiza, «caso Lautsi» en Italia en 2011), recordé una circunstancia propiamente historiográfica.Hace cosa de un año, una historiadora italiana me invitó a tomar parte en la elaboración de un libro donde se examinara la eficacia que ha tenido, en el mundo mediterráneo, la concreta filosofía de la historia que se configuró en el mundo germano a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, de acuerdo con la cual es la cultura compartida la que hace realidad una nación; nación que, si se asienta y permanece en un espacio concreto que permita la convivencia de sus miembros, es, propiamente, un «pueblo», que, por naturaleza, propende a convertirse en estado soberano.Para ellos -digo los promotores del volumen-, la ecuación definitoria de la comunidad política es, por tanto, la que hace «cultura» igual a «nación» que, si se suma un territorio, es igual a «pueblo» y, por ello, a «estado soberano» (o sea: [cultura = nación] + espacio = pueblo = estado soberano).Si se acepta que, en los casos que comentamos, la religión cristiana se reduce -en parte-a la visión de unas raíces culturales, podemos concluir que, en aquella * Estas páginas se enmarcan en el proyecto Imperios, Naciones y Ciudadanos en Asia y el Pacífico: (HAR2009-14099-CO2-02), que se desarrolla en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.Preprint a aparecer en el Anuario de derecho eclesiástico del estado correspondiente a 2012.
Source: Hispania Sacra
DOI: 10.3989/hs.2012.022
Author: José Andrés-Gallego
Language: Spanish
Subfield: History
Field: Arts and Humanities
Domain: Social Sciences
Open Access status: diamond
OpenAlex ID: W2091995102
