Year: 2001
Type: article
Abstract: El concepto del pluralismo ha recorrido un trayecto histórico muy peculiar: en el pasado fue denostado y rechazado, pero en la actualidad tiene una connotación indiscutiblemente positiva; se le considera incluso un valor ético altamente estimable en nuestra civilización y uno de los componentes institucionales básicos de los gobiernos democráticos.Pero no siempre ha sido así.Hobbes, por ejemplo, planteaba que la mejor base social y política de un Estado era la homogeneidad de sus integrantes, por lo que toda liga o corporación que agrupara a un cierto número de súbditos para difundir determinadas doctrinas políticas u organizar su defensa común debía considerarse ilegal y perniciosa.Hobbes argumentaba que el Estado debía ser considerado una liga de todos los súbditos para el bien común, por lo que la segmentación de una parte de ellos en una sociedad particular sólo podía ser interpretada como una tentativa facciosa y tendiente a la conspiración.Es probable que no pueda esperarse nada menos que una opinión como la anterior por parte de Hobbes, el teórico por excelencia del contractualismo absolutista, sin embargo, una opinión muy parecida la da también Rousseau, quien en más de un sentido podría considerarse el primer teórico de la democracia moderna.Para él, la mejor forma de conocer la voluntad general del pueblo era procurar que los ciudadanos estuvieran adecuadamente informados y que meditaran sobre los asuntos a decidir de manera aislada e individual, es decir, *
Author: Roberto García Jurado
Institution: Universidad Autónoma Metropolitana
Language: Spanish
Field: Social Sciences
Domain: Social Sciences
Open Access status: diamond
OpenAlex ID: W2183924300
