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Jaca, Toulouse, Conques y Roma: las huellas de los viajes de Diego Gelmírez en el arte románico compostelano

Year: 2013
Type: book-chapter
Abstract: De Compostela hizo entonces un emporio, de su iglesia una de las primeras de la cristiandad, de Galicia un verdadero Estado, tratando de que en su ciudad, en su iglesia y en su tierra todo correspondiese a los destinos que con mano casi regia, les había preparado.Manuel Murguía, Don Diego Gelmírez (1898) 1 Con estas emotivas pero contundentes palabras el historiador y pensador gallego Manuel Murguía perfilaba a finales del siglo xix la importancia del primer arzobispo compostelano, Diego Gelmírez (1070?-1140), en la promoción de la sede de Compostela.Más allá de la tendencia a la prosopopeya del autor, común en la historiografía decimonónica, cabe reconocer, sin lugar a dudas, que dicho prelado fue protagonista privilegiado del reinado de tres monarcas castellano-leoneses, del longevo Alfonso vi (1065-1109), de su controvertida hija Urraca de Castilla (1109-1126) y de su nieto, el emperador Alfonso vii (1126-1157).Caber recordar que este último, Alfonso Raimúndez, siendo apenas un niño, había sido coronado como rey de Galicia, en 1111, por el propio Gelmírez en el altar mayor de la Catedral de Santiago, renovado por él tan solo unos años antes.Prueba de la estrecha vinculación de estos convulsos hechos históricos con el proceso constructivo del monumento jacobeo y el patronazgo de Gelmírez es la inscripción -«ANF(US) REX»-, que se labró, con motivo de la citada coronación del rey-niño, sobre la lastra del Santiago entre cipreses perteneciente al grupo de la Transfiguración y que fue colocada entonces, junto a otros relieves de dicha escena, en el centro del friso de la Puerta de Platerías en 1111 (fig.1).Tal y como narra la Historia Compostelana (i, 66), el prelado había ungido e impuesto al nuevo monarca las insignias del poder en el nuevo altar mayor jacobeo, sobre la tumba apostólica, haciéndole sentar, simbólicamente, en su cátedra episcopal, convertida así en un improvisado trono real: Tomándolo el pontífice le condujo con ánimo gozoso ante el altar de Santiago apóstol, donde se asegura que descansa su cuerpo, y allí, según normas de los cánones religiosamente le ungió como rey, le entregó la espada y el cetro y, coronado con diadema de oro, hizo sentar al ya proclamado rey en la sede pontifical 2 .Con ello Gelmírez estaba imitando el rito de la coronación imperial que se realizaba entonces al amparo de la tumba apostólica por excelencia: la basílica de San Pedro de Roma 3 .De hecho, él no solo había visitado la ciudad papal en dos ocasiones, en 1100 y en 1105, para adquirir nuevos privilegios para él y para su sede, sino que había recibido, entre los años 1109 y 1111, el regalo de una colección canónica dedicada, el Polycarpus, en la que se exponía con claridad una de las bases fundamentales de la ideología de la reforma de Gregorio vii (1073-1085) 4 : el papel «tutelar» que había de ejercer el sacerdocium con respecto al regnum en los asuntos del poder temporal.De esta manera, la labra del nombre del nuevo monarca, a modo de aclamación, junto a la figura de Santiago en el momento de su máximo esplendor como apóstol -pues éste es testigo privilegiado de la Transfiguración de Cristo-, hay que entenderlo también como la férrea voluntad del prelado de exaltar la sede jacobea, en la que el sacerdocium tutela al regnum, siguiendo así los dictados de la Reforma Gregoriana, a la cual Gelmírez se había sumado 2 Historia Compostelana, I, 66, E. Falque Rey (trad.),Madrid, 1994, p. 174 (a partir de ahora citada como hc, trad.cit.).
Language: Spanish
Subfield: Conservation
Open Access status: bronze
OpenAlex ID: W2495989103
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