Work

Promover el arte en una ciudad del norte de México : los proyectos artísticos en Monterrey, 1940-1960

Year: 1993
Type: article
Abstract: Hacia una sociología regional de la producción y consumo de arte 1. DE MANERA INSISTENTE LA SOCIOLOGÍA del arte, entendida como sociología de la cultura (Chamboredon, 1986), ha centrado su atención en tres tipos de unidades de observación y análisis: la obra -de un productor, una época, una corriente estilística-, 1 las instituciones culturales promotoras o consumidoras de arte (véase Moulin, 1983, 1986; Hauser, 1983) y los artistas, sus formaciones, espacios de acción y campos de autonomía (véase Bourdieu, 1980; Singly, 1986; Moulin et al, 1985).Rara vez una región o una ciudad han sido consideradas como objeto de estudio.Todo pareciera funcionar como si la ambición universalista del campo artístico hubiese contagiado a la producción sociológica y dificultara la incorporación de las dimensiones espaciales en el análisis.Aquello que en la sociología de las culturas "populares" -cualquier cosa que esto signifique-, pareciera ser inherente (una forma de cultura "popular" siempre tiene centros y fronteras geográficas), en el análisis sociológico de las culturas llamadas "cultas" pudiera ser recibido como una aberración.El arte "culto", se dice, no admite fronteras.En este trabajo intentamos introducir la sociología de la producción, * Este y los artículos de Vicente Sánchez Munguía y Miguel A. González Quiroga forman parte de una sección sobre la frontera noreste de México.Estudios Sociológicos agradece muy especialmente a Víctor Zúñiga la coordinación de esta sección. 1 Los trabajos de U. Eco (1984, 1985) son algunos de los más representativos, pero muchos otros estudios privilegian esta unidad de análisis, bajo distintas metodologías y perspectivas teóricas: Williams (1958), Kavolis (1970), Francastel (1975), Moulin (1978).155 156 ESTUDIOS SOCIOLÓGICOS XI: 31, 1993distribución y consumo de objetos artísticos dentro de los estudios regionales.Así como se hace historia, sociología, antropología y economía regionales, donde el espacio adquiere el valor que tradicionalmente las ciencias sociales le han otorgado a la dimensión temporal (véase Proud'Homme, 1991), de igual modo intentaremos una sociología del arte cuya unidad de observación es un espacio social; en este caso la ciudad de Monterrey, que entre 1940 y 1960 busca, dentro de esa sociedad urbana, ofrecer un lugar al arte.Adoptar como centro del análisis la noción de región no implica necesariamente argumentar en favor de una postura teórica al respecto.Más bien, la idea de región es, para efectos de este trabajo, una guía metodológica sin más pretensiones que la de orientar la observación: posición del observador, selección de los hechos sociales a observar y modo de relacionarlos.En este sentido, el presente texto sobre Monterrey debe considerarse como un punto de arranque para la comprensión de los procesos culturales en, y desde, la red de sociedades urbanas que componen la región noreste de México; inventariar los hechos y lugares, establecer las relaciones, privilegiar los procesos endógenos y recuperar la intencionalidad de los actores son las consecuencias inmediatas de este enfoque metodológico.2 2. Monterrey presenta un interés particular dentro del contexto mexicano.La historia económica de la ciudad (véase Cerutti, 1983; Flores 1991), su importancia industrial de implicaciones regionales y nacionales, su centenaria tradición de relaciones comerciales e industriales con Estados Unidos, convierten las preguntas sobre la cultura artística en Monterrey en una paradoja en dos sentidos: por un lado, el aparente divorcio entre acumulación de capital y producción y distribución de arte en la ciudad y, por el otro, el aparente desequilibrio entre la fuerte presencia económica y la notable ausencia artístico-cultural de Monterrey en el espacio nacional.3 Paradoja que bien pudiera caracterizar a muchas de las sociedades urbanas en el espacio fronterizo del norte de México. 2 Se trata, desde otro lenguaje, de hacer eco de la preocupación claramente expresada por N. García Canclini (1975:73): "Decía Benjamín que el problema clave no es cómo se ubica una obra de arte ante las condiciones de producción de una época sino cómo se ubica en ellas.El arte no sólo representa las relaciones de producción; las realiza".3 La idea de frontera norte como sinónimo de "desierto cultural", tan fuertemente arraigada en la conciencia de políticos, educadores y hombres de negocios regiomontanos, amerita un estudio histórico-sociológico particular que dé cuenta de su génesis social, su formulación en el discurso y su funcionamiento institucional.El "regiomontano universal", Alfonso Reyes, es una prueba en contrario, de la subsistencia de esta idea en el ámbito local.La ambición panorámica, que no exhaustiva, que perseguimos, nos impedirá llegar a los detalles de las obras, los productores, los escenarios de presentación y consagración, los gustos dominantes y subordinados, así como las estrategias de producción, distribución y consumo de arte, en sus expresiones más "clásicas" (plástica, teatro, literatura, danza y música "clásica").Sacrificaremos esta información para centrar nuestros esfuerzos en los promotores, los espacios urbanos, los públicos y los proyectos en los periodos por los que ha pasado el arte en Monterrey desde que los vientos del sexenio de Cárdenas dejaron de producir sus efectos en la ciudad hasta que las olas de López Mateos hicieron renacer las desconfianzas regiomontanas.3. En nuestro análisis utilizamos información del periódico El Porvenir, aparecida durante los años 1941,1945, 1950, 1956 y 1960, 4 reunida en 532 fichas que registran todos los sucesos artísticos publicados en aquel periódico.También se realizaron entrevistas a promotores y actores culturales sobresalientes en la historia de la ciudad.5 Los testimonios y descripciones de informantes y actores permitieron corregir y complementar la información proporcionada por la fuente hemerográfica.Inexactitud de numerosos datos, sesgos producidos por el periodista, traducción de hechos en noticias, son las limitaciones conocidas de las fuentes hemerográficas.Esto, sin embargo, no afecta de forma notable el propósito del trabajo: obtener un panorama del consumo y la promoción cultural en la ciudad.El Porvenir fue seleccionado luego de varios ensayos con otros periódicos de Monterrey.Es el más antiguo y tradicionaimente ofrece un espacio a la llamada "vida cultural".Salvo la literatura, cuya visibilidad social -medida por su presencia en los diarios-es notablemente menor, todas las otras manifestaciones artísticas son "noticia" desde 1940 a la fecha.Esta atención de los medios masivos de comunicación hacia el consumo y la promoción artísticos de la ciudad, indica las ambiciones y los proyectos que numerosos grupos sociales de Monterrey han manifestado a lo largo del presente siglo.
Language: Spanish
Subfield: Conservation
Open Access status: diamond
OpenAlex ID: W285612249
FWCI:
Cites: 10
Cited by: 2
Related to: 10