Year: 2002
Type: article
Abstract: infinita*Arundathi Roy ocos días después de los desmedidos e irracionales ataques suicidas al Pentágono y al World Trade Center, un comentarista estadounidense dijo: "El Bien y el Mal rara vez se manifiestan tan claramente como lo hicieron el pasado martes.Gente que no conocemos, gente masacrada que sí conocemos.Y lo hicieron con desdeñoso regocijo".No aguantó más y rompió a llorar.Este es el meollo del asunto: Estados Unidos está en guerra contra personas que no conoce (porque no aparecen mucho en la televisión).Antes de haber identificado correctamente o siquiera haber empezado a comprender la naturaleza de su enemigo, el gobierno estadounidense -en una apresurada campaña de publicidad y retórica embarazosa-ha hilvanado una "coalición internacional contra el terror", movilizado a su ejército, su fuerza aérea, su fuerza naval y sus medios de comunicación, y los ha enviado a pelear.El problema es que una vez que Estados Unidos se lanza a la guerra, no puede regresar sin haber luchado en una.Si no encuentra a su enemigo, tendrá que fabricarse algo, por consideración a la gente enfurecida que se quedó esperando.Una vez que empiece la guerra, desarrollará su propia lógica y justificación, y perderemos de vista la razón por la que se está peleando.Lo que estamos presenciando es el espectáculo del país más poderoso del mundo esforzándose, de manera refleja, rabiosa, por recuperar un viejo instinto para pelear un nuevo tipo de guerra.De repente, cuando se trata de defenderse a sí mismo, los barcos de guerra, los misiles Cruise y los jets F-16 de Estados Unidos se ven como cosas obsoletas, pesadas.Como elemento de disuasión, su arsenal de bombas nucleares " Artículo aparecido en la revista Outlook-India.184 P ya no vale ni su peso como chatarra.Las navajas, los cutters y una fría rabia son las armas con las que se librarán las guerras del nuevo siglo.La rabia es la ganzúa.Pasa por la aduana sin ser notada.No aparece en los registros de equipaje.¿Contra quién pelea Estados Unidos?El 20 de septiembre el FBI declaró que tenía dudas sobre las identidades de algunos de los secuestradores aéreos.El mismo día, el presidente George W. Bush expresó: "Sabemos con exactitud quiénes son estas personas y qué gobiernos las apoyan".Suena como si el presidente supiera algo que el FBI y el público estadounidense no saben.Durante su discurso ante el Congreso, el 20 de septiembre, el presidente Bush llamó "enemigos de la libertad" a los enemigos de los Estados Unidos."Los estadounidenses se preguntan por qué nos odian", dijo."Odian nuestras libertades: nuestra libertad religiosa, nuestra libertad de expresión, nuestra libertad para votar y reunirnos y estar en desacuerdo".A la gente, aquí, se le están pidiendo dos actos de fe.Primero, que asuman que el Enemigo es quien el gobierno de Estados Unidos dice que es, aunque no tiene pruebas sustanciales para apoyar su afirmación.Y segundo, que asuman que los motivos del Enemigo son los que el gobierno estadounidense dice que son, y tampoco hay nada en que eso se sostenga.Por razones estratégicas, militares y económicas, es vital que el gobierno de Estados Unidos convenza a sus ciudadanos de que el compromiso de su país con la libertad y la democracia, así como el "American way of life" están bajo ataque.En el ambiente actual de aflicción, desolación y cólera, es una noción fácil de vender.Sin embargo, si es que ello fuera cierto, resulta razonable preguntarse por qué fueron elegidos como blanco de los ataques los símbolos del poder económico y militar de Estados Unidos -el World Trade Center y el Pentágono.¿Por qué no la estatua de la libertad?¿Podría ser que la cólera estigia que condujo los ataques tiene su raíz primaria no en la libertad y la democracia estadounidenses, sino en el historial del gobierno de los Estados Unidos que indica su dedicación y apoyo a justamente lo opuesto: terrorismo militar y económico, insurgencia, dictaduras militares, intolerancia religiosa y genocidios inimaginables (fuera de su territorio)?Debe ser difícil para los estadounidenses comunes, tan recientemente golpeados, mirar al mundo con los ojos llenos de lágrimas y encontrar lo que puede parecer indiferencia.No es indiferencia.Es sólo
Source: Debate Feminista
Authors: Roy Arundhati, Cecilia Olivares
Language: Spanish
Subfield: Philosophy
Field: Arts and Humanities
Domain: Social Sciences
Open Access status: diamond
OpenAlex ID: W3011582615
