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Pasión de leer

Year: 2014
Type: article
Abstract: DAR UN APETIToLa faena en favor del libro que corresponde cumplir a maestros y padres es la de despertar la apetencia del libro, pasar de allí al placer del mismo y rematar la empresa dejando un simple agrado promovido a pasión.Lo que no se hace pasión en la adolescencia se desmorona hacia la madurez relajada.Volver la lectura cotidianidad, o según dice Alfonso Reyes, "cosa imposible de olvidar, como lavarse las manos".Dejar atrás el hábito de padres o abuelos que contaban los libros que habían leído por las catástrofes nacionales o los duelos de la familia.Hacer leer, como se come, todos los días, hasta que la lectura sea, como el mirar, ejercicio natural, pero gozoso siempre.El hábito no se adquiere si él no promete y cumple placer.La primera lectura de los niños sea aquella que se aproxima lo más posible al relato oral, del que viene saliendo, es decir, a los cuentos de viejas y los sucedidos locales.Folklore, mucho folklore, todo el que se pueda, que será el que se quiera.Se trata del momento en que el niño pasa de las rodillas mujeriles al seco banco escolar, y cualquier alimento que se le allegue debe llevar color y olor de aquellas leches de anteayer.Estas leches folklóricas son esmirriadas en varias razas: en la española conservan una abundancia y un ímpetu de aluvión.No es cosa de que los maestros las busquen penosamente: hechas cuento o romance, corren de aldea a ciudad por el lomo peninsular; llegan a parecer el suelo y el aire españoles, y no hay más afán que cogerlas, como las codornices en la lluvia de Moisés, estirando la mano y metiendo en saco las mejores: casi no hay mejores y peores; posee el folklore español una admirable parejura de calidad en que regodearse.Yerran los maestros que, celando mucho la calidad de la lectura, la matan al imponer lo óptimo a tirones y antes de tiempo.Debemos condescender algo o mucho con el niño, aceptándole ciertas lecturas o bobas o laterales.He visto a chiquititos bostezar por unas Ilíadas en versión llamada infantil y que se despabilaban en seguida por cualquier julio Verne.Aceptemos ladinamente el gusto zurdo del niño por la aventura mal escrita, que una vez hecho su "estómago de lector", la aventura sandia irá trepándose hacia Kipling y jack London, y de éstos a otros, hasta llegar a la Divina Comedia (tremenda aventura por dentro del ánimo), al Quijote o al mundo de Calderón.Dicen que lo mejor suele ser enemigo de lo bueno; también lo solemne anticipado puede empalagar de lo serio y por toda la vida.El fastidio lleva derecho a la repugnancia.
Language: Spanish
Subfield: Education
Open Access status: diamond
OpenAlex ID: W4233410209
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