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Alineación y valor del tiempo

Year: 2010
Type: article
Abstract: Tras presentar la noción de valor subjetivo del tiempo y su relación con el trabajo y el ocio, el autor muestra la forma en que nuestra organización social interviene en tal relación.Para ello, describe la evolución de la alieneación del individuo, desde ser una característica del trabajo en el capitalismo temprano, hasta convertirse en mecanismo de funcionamiento del sistema en su madurez, invadiendo las actividades cotidianas."La acción que realiza, que quiere realizar (el hombre), desea hacerla lo más rápidamente para obtener el máximo de paga; quiere hacerla mejor y en consecuencia utiliza lo mejor de sus facultades; es libre cuando hace eso y, cuando lo hace, está al mismo tiempo totalmente alienado.Es en lo mejor de su libertad en lo que está más profundamente alienado."Jean-Paul Sartre, 1960."Time is money: el tiempo es un maní" Les Luthiers Vivimos una época en la que la velocidad pareciese tener mérito en sí, y en la que decir que "no se tiene tiempo" se ha convertido en signo de posición social.La siesta y la fiesta serían despreciables, así como la conversación y la lectura.¿Será que estamos tratando de hacer más cosas para trascender a través de nuestras obras?Esta explicación a la Simone de Beauvoir no parece adecuada.Para convencerse, basta mirar el nivel y contenido de las discusiones públicas, los programas populares en la televisión, e incluso la literatura local, que ha adquirido un tonillo de liviandad que debería intranquilizar a quienes preocupa la independencia intelectual de este colectivo al que llamamos país, nuestro país.Por otra parte, la esperanza de vida al nacer de los chilenos es del orden de setenta y tres años y nos dicen que el ingreso per capita ha aumentado hasta alcanzar unos cinco mil dólares anuales; es decir, las estadísticas muestran que, generacionalmente, disponemos en promedio de más tiempo de vida que nuestros antecesores y tenemos acceso a una mayor cantidad de bienes y servicios.Como nunca en la historia, disponemos de aparatos que nos permiten asignar nuestro tiempo en forma más eficiente: videograbadores, teléfonos celulares, hornos microonda, controles remotos, correo electrónico.Y, sin embargo, el apuro nos corroe.Pero no es ésta una paradoja novedosa.Hace más de veinte años, el escritor Michael Ende recibió el Deutscher Jugendbuchpreis por su libro "Momo", subtitulado "la extraña historia de los ladrones del tiempo y de la niña que devolvió el tiempo a los hombres".La gran virtud de la niña Momo era saber escuchar, lo que de alguna manera significa regalar a quien se escucha con nuestro tiempo.La labor destructiva de los ladrones del tiempo consistía en convencer a los habitantes de la inutilidad de una serie de acciones.Por ejemplo, convencer al peluquero de conversar menos con sus parroquianos, con lo cual disminuyó el tiempo de atención.Y convencieron a todos de "ahorrar tiempo", fruto de lo cual empezó a disminuir en forma drástica la comunicación entre ellos y a aumentar una vaga sensación de desasosiego e infelicidad.Esta historia, nacida de la sensibilidad de un escritor en el hemisferio norte hace un cuarto de siglo, empieza a pertenecernos.Parece necesario hablar del valor del tiempo. El tiempo en la Microeconomía.El valor del tiempo es, en términos microeconómicos, un artefacto a través del cual se intenta captar el equivalente monetario de la disminución, en una unidad, del tiempo necesario para realizar una actividad.Cuando esta equivalencia captura la percepción individual, se habla del valor subjetivo del tiempo o disponibilidad a pagar.Si se nos pidiese una explicación intuitiva acerca de por qué preferiríamos, como parte de un esquema normal de actividades, demorarnos menos en el viaje diario a o desde el trabajo, probablemente llegaríamos a una conclusión que no por trivial deja de ser relevante: un viaje más breve podría permitirnos dormir más, desayunar más relajados, leer el diario, conversar con la familia, o trabajar más, entre otras posibilidades.En todos los casos se trata de sustituir parte de una actividad como el viaje por otra más placentera o útil.Si agregásemos a lo anterior el carácter endógeno (individual o familiar) de algunas decisiones relativas a la asignación de tiempo a actividades, como por ejemplo el trabajar más o menos o adquirir un vehículo propio, nuestro comportamiento observado podría ser entendido como una superposición de lo deseable con lo factible.En términos más precisos, de las muchas cosas que nos gustaría hacer, el tipo y cantidad de actividades realizadas durante un período están limitadas por la duración del mismo (por ejemplo, un día) y por el grado de acceso a los bienes y servicios necesarios para realizarlas (nivel de ingreso monetario).Esta forma de aproximarse al problema de la asignación de tiempo a actividades tiene una historia en la literatura microeconómica, en términos de modelos analíticos formales que llevan no más de treinta años de evolución.Como se verá, este tipo de enfoque no está diseñado para entender los motivos tras la asignación observada de tiempo, es decir, no tiene por objeto explicar por qué un individuo hace lo que hace dentro de lo que tanto el tiempo como el ingreso disponible permiten.Nuestra intención es describir la evolución de este marco analítico para luego discutir el rol de las preferencias, deseos o gustos, en la medida en que responden a la formación social en la que el individuo se inserta, con particular énfasis en lo que sucede aquí y ahora.El nombre que recibe la rama de la economía que se ocupa del comportamiento doméstico de los individuos, no puede ser más apropiado al Chile de hoy: la teoría del consumidor.Bajo este enfoque, el individuo es interpretado como un buscador de satisfacción personal dentro de los límites impuestos por la disponibilidad personal de bienes y servicios.
Institution: University of Chile
Language: Spanish
Open Access status: diamond
OpenAlex ID: W4243869534
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