Year: 2022
Type: book-chapter
Abstract: INTRODUCCIÓNEste volumen pretende investigar cómo la literatura, el cine y el arte catalán, gallego, vasco y mirandés conceptualizan, desde un enfoque corporal, la alteridad.Los capítulos que en él se recogen estudian cómo se construye al Otro desde la perspectiva de las culturas minorizadas y cómo en referencia a este Otro se crean identidades propias.Por otra parte, también se reflexiona sobre cómo las culturas dominantes (la española y la portuguesa, respectivamente) inscriben la otredad en las culturas minorizadas.Así mismo, se examinan tanto los valores que se atribuyen al Otro y cómo se manifiestan a través del cuerpo desde ambas perspectivas, como qué áreas de alteridad se enmarcan en las identidades catalana, gallega, vasca y mirandesa, sus posibles variantes y su carácter pluridimensional.La categoría del Otro es fundamentalmente contextual e irreducible a una simple negación de la identidad propia basada en oposiciones binarias.Las mismas personas, dependiendo de las circunstancias se incluyen o excluyen del grupo propio.En este sentido, la relación con lo ajeno es siempre dinámica.La otredad emerge más frecuentemente y de forma más evidente en las situaciones de crisis, conflicto o cambio.En varias etnias y naciones tanto la cualidad de lo ajeno como los atributos de "lo nuestro" se manifiestan a través de una serie de rasgos físicos, psicológicos o intelectuales, es decir, se encuentran anclados en la corporalidad.Lo que es evidente es que no se trata de una mera representación corporal basada en un estereotipo.La otredad alude a un orden simbólico que se extiende más allá de una metaforización de las características no aceptables dentro de un grupo concreto.El otro a menudo resulta ambiguo, una categoría numinosum (Otto 2001), que une lo reprobable y lo admirable, lo horroroso y lo fascinante, o sea, tiene un carácter profundamente mediador (Benedyktowicz 2001), lo que es más observable en el caso de los otros "internos", como por ejemplo brujos y brujas, locos, vagabundos, personas físicamente marcadas por alguna deformación etc. Se expresa por lo visible y lo invisible, lo captable y lo meramente perceptible, lo tangible 29) [Traducción de la autora].En 1878 Lluís Domènech i Montaner en su artículo En busca d'una arquitectura nacional hace las siguientes preguntas: ¿Cuáles son nuestras tradiciones artísticas comunes?¿Cuál nuestro carácter común?¿Qué medio físico debemos considerar como nacional?Y explica que en un país tan variado como España, en diferentes regiones predominan diferentes tradiciones artísticas.En la antigua Corona de Aragón, así que también en Cataluña, destacan formas ojivales o góticas.En 1878 Gaudí termina su carrera y obtiene el título de arquitecto.El mismo año conoce a Eusebi Güell, empresario, político y uno de los personajes más destacados de la Renaixença.Pocos años después, Gaudí diseña la Casa Vicens considerada como anuncio de una época nueva cuya difusión se suele marcar a partir de la Exposición Universal de 1888, evento que Güell quería celebrar también en su Palacio construido entonces por Gaudí.Las ideas arraigadas en el movimiento de Arts and Crafts de revivir las artesanías tradicionales encuentran su aplicación en la arquitectura modernista decorada con cerámica, vidrio e hierro.Es interesante notar que el único artículo publicado por Gaudí en la revista La Renaixensa en 1881 es una reseña de la Exposición de Artes Decorativas en el Instituto de Fomento del Trabajo Nacional.El tema de la aplicación de las artes y oficios tradicionales en la construcción fue muy importante para el arquitecto.A esas condiciones de su época se unen el genio y la gran complejidad del arte de Gaudí quien creó su estilo propio sin dejar aparte toda la herencia de la arquitectura universal, nacional y tradicional.En su obra podemos indicar diferentes aspectos de la manifestación de lo catalán: se inspira en la arquitectura regional (tanto en las formas rurales como en los edificios históricos de diferentes épocas construidos en el territorio catalán), aplica artes decorativas tradicionales y adorna sus obras con símbolos nacionales y otros elementos que reflejan la identidad.Finalmente, podemos intentar a buscar las representaciones materiales de las formas de la vida catalana.y las voces de decenas de pájaros llenan de alegría la Noche de Navidad.De la misma manera decenas de pájaros emergen de la fachada de Nacimiento de la Sagrada Familia que parece florecer.Los pastores que llegan a ver al Niño de Dios llevan barretina, pues no cabe duda de que son catalanes.La devoción popular mariana se refleja en oraciones y múltiples advocaciones a la Virgen María que encontramos en el banco serpentino del Park Güell, en los cielos rasos de la Casa Milà, dentro y fuera de la iglesia de la Sagrada Familia, en la entrada de Bellesguard o en la Casa Calvet.Por último, hay que mencionar a los santos patrones de Barcelona y Cataluña.Según la leyenda, Santa Eulalia nació en Sarrià y a los trece años fue crucificada en una cruz en forma de X. Varias partes de la ciudad conservan algún recuerdo de la vida y martirio de la santa.En el lugar donde pasaba la calle que llevaba su nombre, iba a levantarse un viaducto diseñado por Gaudí.Otro proyecto que no se realizó.No extraña que el arquitecto quisiera dedicarlo a la mártir, y a lo largo de la barandilla colocó una oración dirigida a ella donde las palabras estaban separadas con la X (Bassegoda Nonell 1989: 480).Las trece cruces de esta forma adornan también las bóvedas del atrio de la cripta de la iglesia de la Colonia Güell.Encima del portal de la Casa de los Botines construida para los comerciantes catalanes Gaudí colocó la figura de Sant Jordi [San Jorge].Quería también aprovechar el modelo de yeso para hacer otra escultura para las escuelas de la Sagrada Familia y así promover el culto del santo entre los niños (Puig Boada 2015: 212).Sin embargo, es la estructura arquitectónica de la Casa Batlló (fig.4) y de Bellesguard la que impulsa nuestra imaginación para comprobar que sus torres son lanzas que traspasan el cuerpo del dragón, y a través de otros elementos constructivos evocar escenas que aparecen en el mito.Vemos entonces que la identidad colectiva se manifiesta en la arquitectura a través de los símbolos que nos permiten identificar la cultura.Por supuesto, Gaudí actuó por encargo, de acuerdo con los gustos de sus clientes que en su mayoría eran representantes de la burguesía catalana o estaban relacionados con ella.Podemos notar también que el arquitecto no tiene que pertenecer a una cultura para introducir sus elementos en su obra.Obviamente, un extranjero no va a actuar como un catalán.Los dos pueden usar los mismos ingredientes pero cada uno a su manera, aunque igual lo podríamos decir de las personas que pertenecen a la misma nación.La identidad de un individuo se crea dentro de una sociedad.Al formarnos en un ambiente, llevamos su huella, actuamos según los esquemas y normas que aprendimos aunque, por supuesto, los podemos cambiar.
Author: Natalia Szejko
Language: Spanish
Subfield: Literature and Literary Theory
Field: Arts and Humanities
Domain: Social Sciences
Open Access status: bronze
OpenAlex ID: W4285066508
