Year: 2022
Type: editorial
Abstract: no el nuevo texto.En un trabajo intenso y que cumplió con los plazos establecidos, la Convención Constitucional logró instalarse, concebir una metodología de trabajo pertinente y redactar el texto constitucional.Para hablar de este inédito proceso en Chile y analizar algunos aspectos de la propuesta de nueva Constitución, conversaremos con la abogada constitucionalista Bárbara Sepúlveda, quien fuera integrante de la Convención Constitucional y vicepresidenta adjunta desde el 6 de enero de 2022.Fue representante electa por Cerro Navia, Conchalí, Huechuraba, Independencia, Lo Prado, Quinta Normal, Recoleta y Renca, comunas que integran el distrito 9 de la ciudad de Santiago.¿Qué implica la consagración del Estado social en el texto de la nueva Constitución y en qué se diferencia del actual modelo de Estado que plantea la Constitución de 1980?Yo creo que, quizás, uno de los orgullos de este proceso constituyente para la mayoría de los convencionales que tenemos una mirada crítica con respecto al rol del Estado en las últimas décadas es precisamente el Estado social y democrático de derecho, que abre las puertas a un Estado que actúa y cumple un rol en la sociedad diametralmente distinto al que conocemos, y que es lo que está reconocido en la Constitución de 1980.En el texto vigente tenemos un Estado relativamente ausente, que bajo la idea de la subsidiariedad fue abandonando a un sector importante de la población para el que no estaba pensada, precisamente, la subsidiariedad.Si uno imagina el contexto en el que se buscó implantar en Chile un Estado subsidiario, podría haber tenido sentido si es que, efectivamente, las premisas sobre las cuales se basaron hubiesen existido realmente.Por ejemplo, esta idea de que cualquier persona puede cubrir sus necesidades básicas mediante la adquisición de ellas, es decir, mediante los recursos económicos, y que solo un sector muy mínimo de la población requiere un actuar focalizado del Estado.Una premisa que no se sostiene ni se sostuvo.Efectivamente, la realidad golpea mucho más fuerte y lo que tenemos en Chile es que la mayoría de la población requiere del Estado para poder cubrir sus necesidades básicas, sus servicios básicos.Por ejemplo, en el área de la salud, lo que explica también por qué la salud pública colapsa.Porque sí hay un diseño que está pensado para una minoría de la población, aquella que imaginaban los constituyentes de 1980, que era una minoría desposeída de recursos económicos, muy pequeña en comparación con el resto de la población.Finalmente, la realidad nos dice que es la mayoría de la población la que asiste al servicio de salud público y que, efectivamente, no tiene esa capacidad de poder costear por sí misma una salud de calidad.Y en ese sentido fracasa un sistema que nos lleva a una crisis, a una crisis social, a una crisis política, que se enmarca actualmente en una crisis global económica y en una crisis global sanitaria.El Estado social y democrático de derecho es la posibilidad que tenemos, creo yo, de sortear todas estas crisis, con un Estado que es garante de derechos, que promueve los derechos, que es proactivo en la cobertura y en la prestación de servicios.Todo esto, al revés de cómo ha funcionado el Estado que conocemos, que mediante la subsidiariedad dejó a la mayoría de la población en una situación de semiabandono.Y eso, más allá de la pobreza, creo yo, se evidencia con la brutal desigualdad que se vive en nuestro país.Yo creo que un Estado social y democrático de derecho es la actualización democrática que necesitábamos para poder disminuir esa brecha, la brecha de la desigualdad que existe en Chile.Y está cargado, por supuesto, de muchos ajustes jurídicos que van a ser necesarios de implementar durante el tiempo, que no van a ser, por supuesto, sencillos de reconocer mediante las leyes ordinarias y todo lo que debería empezar a cambiar.Pero es un cambio profundo, sólido, y que, más allá de lo que se demore en su implementación, ya vaticina un bienestar social que, en mi perspectiva por lo menos, hemos desconocido por vivir bajo el alero de la Constitución de la década del ochenta y lo que nos permitió y no nos permitió tener.Desde la perspectiva de los derechos humanos, ¿qué principios constitucionales de la nueva Constitución representan los avances más significativos?El capítulo de los principios es bastante extenso.Creo que refleja una vocación profundamente humanista, pero que también busca distanciarse de las fórmulas deci-
Source: Anuario de Derechos Humanos
Author: Claudia Paz Iriarte Rivas
Institution: University of Chile
Language: Spanish
Field: Social Sciences
Domain: Social Sciences
Open Access status: diamond
OpenAlex ID: W4289109367
