Franceses, daneses y holandeses en El Caribe en la era de la Revolución. El nacimiento de Haití. Últimos tiempos de la Alaska rusa.
Year: 1991
Type: book-chapter
Abstract: ONFORME avanza el siglo XVIII crece la importancia de las posesiones europeas en el Caribe y sus aledaños, tanto por el desarrollo del volumen y valor de sus producciones (algodón, azúcar, tabaco, café, etc.) como por su importancia estratégica en las últimas confrontaciones internacionales entre las potencias colonizadoras, especialmente en la turbulenta etapa de las guerras revolucionarias, durante el imperio napoleónico y en el ciclo de la Independencia de las colonias continentales españolas.Las colonias danesas A partir de 1754, los tres establecimientos ultramarinos daneses pasaban a depender de la Corona, que al año siguiente declaraba puerto franco a Charlotte Amalie (Saint Thomas), abierto a todos los pabellones y prácticamente exento de gravámenes sobre las transacciones que en él se efectuasen.Así, con una hábil política de libertad comercial, intenso contrabando y perseverancia en sus acciones, los dinamarqueses consiguieron un óptimo beneficio de unos mínimos dominios americanos.En el último tercio del siglo XVIII, la población de cada una de las islas era la siguiente: Saint Thomas, 336 habitantes blancos y 4.286 negros; Saint John, 110 Y 2.324, Y Saint Croix, 2.136 y 22.244, respectivamente.El comercio de las colonias danesas se distribuía en varios frentes.Hacia la metrópoli zarpaban un promedio de 40 embarcaciones anuales que transportaban los productos tropicales propios y aquellos conseguidos mediante los intercambios con el resto de posesiones europeas en América.En este sentido existía un activo tráfico con los establecimientos ingleses en Norteamérica, adonde se enviaban 425 426 Historia de las Américas azúcar y melazas a cambio de carne, harina o madera.Estos artículos servían para alimentar a la población esclava, en parte, o para su reexpedición a Puerto Rico o Santo Domingo, con quienes se mantenía una frecuente comunicación.Concretamente, al puerto de Santo Domingo llegaban de Saint Thomas azúcar, harina, manteca, aceite, pescado, vino, jabón, hierro, cobre, utillaje para los ingenios y diversa gama de tejidos, que solían ser canjeados por cueros, en especial, caoba y palo campeche o brasilete.A principios del siglo XIX, Dinamarca e Inglaterra entraban en conflicto en Europa, sobre todo por la fidelidad de aquélla a Napoleón.Ello originó que los británicos ocuparan las islas Vírgenes danesas de 1801 a1802 y de 1807 a 1815.En 1803, la Corona dinamarquesa prohibía el tráfico de esclavos con sus dominios en las Indias occidentales y en 1848 era abolida la esclavitud tras una grave insurrección de negros acaecida en este último año.A partir de estos acontecimientos, la producción de caña decayó sensiblemente y la propia actividad económica sufrió, en general, un notable descenso.Estas islas Vírgenes danesas pasarán a ser norteamericanas, mediante compra (25 millones de dólares) en 1917, cuando Dinamarca se veía amenazada tanto por los aliados como por los alemanes durante la Primera Guerra Mundial, mientras que los Estados Unidos estaban interesados en el control de esta posición avanzada para la defensa del canal de Panamá, que entonces era inaugurado. Las posesiones holandesasLos sucesivos períodos bélicos del siglo XVIII favorecieron las aspiraciones de Holanda que, ante las disputas entre España, Francia e Inglaterra, enviaba sus naves a los puertos coloniales de estas naciones en calidad de país neutral para ofrecer los artículos que las metrópolis en guerra no podían surtir.Parece, sin embargo, que en la segunda mitad de la centuria los problemas económicos acuciaban a los Estados Generales, que unido a una paulatina pérdida de poderío marítimo y militar les fue relegando a un segundo plano.Cuando en 1795 tropas revolucionarias francesas ocupaban los Países Bajos, que quedaron sometidos a la república gala hasta 1813, y durante el período de las guerras napoleónicas, resultó fácil para Gran Bretaña apoderarse de algunos de los establecimientos holandeses como Essequibo, Demerara, Berbice, Cura~ao y Bonaire.El dominio británico supuso, curiosamente, un rebrote del desarrollo económico de las islas neerlandesas con la llegada de colonos y capital foráneos, y con el abaratamiento del precio de los esclavos negros.En 1789 y 1806, los ingleses se apoderaron de la isla de Cura~ao durante las guerras napoleónicas, aunque tuvieron que reintegrarla a Holanda a raíz de la
Source: Americanae (AECID Library)
Author: Gutiérrez Escudero, Antonio
Language: Spanish
Subfield: History
Field: Arts and Humanities
Domain: Social Sciences
Open Access status: green
OpenAlex ID: W7037856937
