Year: 1988
Type: article
Abstract: de la Real Fábrica de Armas de SilillosPor RAMIRO LARRAÍ^AGA Uno de los innumerables legajos de documentos del Archivo General de Simancas, el 506 de la sección Secretaría de Guerra, re sulta por sí sólo suficiente para enriquecer mediante su contenido este relato.Actualmente ya se sabe de fuentes fidedignas que tanto los mo narcas de la dinastía de los Austria como antes los Reyes Católicos, tuvieron en el País Vasco los principales medios de avituallamiento inilitj^r para sus tropas, mediante la producción programada y conti nua de armas de fuego portátiles, además de otra muy notable de las llamadas blancas e incluso de armaduras.Tales pertrechos, en aquel tiempo, se conocían bajo el nombre genérico de «mumción», que definía así a todo el armamento de uso militar.Este término sólo se aplica actualmente a los proyectiles y sus complementos que hayan de alimentar a cualquier arma de fuego en acción.La importancia que tuvieron en estas actividades y bajo el nom bre de Reales Fábricas las que hubo en Navarra, con Eugui y Orbaiceta; las de Guipúzcoa y Vizcaya, con su núcleo principal en la cuenca del río Deba y sede en Placencia, comprendiendo a Eibar, Elgoibar, Ermua, y demás poblaciones, así como la de armas blancas de Tolosa, que recibió su titularidad de la de Eugm en los primeros años del X V II, son realidades que dieron fama y imiversalidad a nuestro país, lo mismo que los centros de RipoU y Barcelona lo hi cieran con Cataluña.Los demás pimtos peninsulares de que se tiene noticia en fabricación de las de fuego podrían catalogarse bajo un aspecto artesanal de escasa producción, entre los que destaca Ma drid mediante los arcabuceros reales que allí actuaban para la Corte, pero no puede incluírseles, a pesar de su arte, entre los de rendi mientos cuantitativos que trabajaban con sujeción a unos «asientos» (contratos) en los que intervenían representantes del rey, de ima parte, para fijar sus condiciones y los modelos de fusiles (antes arcabuces y mosquetes) y pistolas que habían de construirse, y los diputados gremiales en representación de los armeros, para consignar las suyas, de la otra.Ese fue el procedimiento usual para abastecer a las guarnicio nes militares desde los centros de producción armera, situados todos ellos, como puede observarse, cerca de los límites con Francia.Se ha de añadir a este comentario que nuestras fábricas compe tían eficazmente con las que había en Brescia y en Flandes, de las que en ocasiones y por motivos de guerra se importaba buen nú mero de armas.Por lo que parece, la situación fronteriza de nuestros principa les centros de producción preocupaba a los gobernantes, porque ante posibles invasiones de nuestros vecinos del norte eran objetivos pre ferentes de ocupación.Y paradójicamente, Qon la llegada al trono es pañol de un rey de origen francés, Felipe V de Borbón, fue cuando se inició la experiencia de ir alejando paulatina y progresivamente el emplazamiento de la industria armera hacia el interior.Puede pen sarse, hipotéticamente, que fue el primer intento, amplio y ambi cioso, este de establecer cerca de Madrid una Real Fábrica de Armas en el lugar llamado Silillos.Análoga obsesión fue la que abrigó el monarca Carlos IV a fines de este mismo siglo X V III cuando con siguió implantar en Oviedo y Trubia sus fábricas con el concurso de armeros vascos y con mejores resultados de funcionamiento y subsis tencia que los alcanzados en Silillos.
Author: Ramiro Larrañaga
Language: Spanish
Subfield: Economics and Econometrics
Domain: Social Sciences
Open Access status: diamond
OpenAlex ID: W57797852
